La mayoría de los proyectos de “compliance” empiezan por el proveedor, no por la pregunta. Alguien pide tres propuestas, compara horas y elige. Seis meses después descubren que el marco no era ese, o que el coste real estaba en el stack, no en el informe. Un diagnóstico normativo — bien hecho — invierte el orden: primero qué os aplica, qué os cuesta no haberlo mirado y qué profundidad de auditoría tiene sentido. Después, si encaja, se habla de programa.
Tres números que importan antes del alcance
Coste de no cumplir: no es una multa máxima del reglamento. Es una estimación de esfuerzo técnico, exposición y retraso de producto si seguís como estáis. El wizard Orbit la ordena a partir de sector, tamaño, mercados y lo que os preocupa más. Es orientativa. Sirve para que dirección vea magnitud, no para un actuario.
Riesgo: dónde duele primero — datos, accesos, continuidad, terceros. Si no priorizáis, el proyecto se come el trimestre en el control más visible, no en el más caro de fallar.
Marco aplicable: la lista corta, no la enciclopedia. Una Fintech española con clientes UE no necesita “todas las siglas”. Necesita las que el producto y el mercado disparan. Confundir el listado con el plan es el error más caro del brief.
Qué hace el termómetro — y qué no verá un crawler
Leéis estas líneas en una página estática. El resultado personalizado no está aquí: vive detrás del flujo (web, ficha, preguntas, estimación). Eso es deliberado. Un diagnóstico que se pueda scrapear entero sería un artículo genérico, no una ficha vuestra.
El flujo pide la URL y el nombre legal, propone una ficha (sector, tamaño, sede) para que la corrijáis, y concentra el resto en lo que os quita el sueño. Al final: una estimación y el marco que, a ojo de termómetro, os toca. No es un dictamen. Los Términos lo dicen. Si alguien lo usa como certificado, está usando mal la herramienta.
La frontera con la auditoría inicial
El diagnóstico es gratis en tiempo de máquina y minutos vuestros. La auditoría inicial son 1.000 € y un estudio técnico según plan (básica, completa, ampliada o integral). El primero decide si merece la pena el segundo. El segundo abre Orbit.
Saltarse el diagnóstico y comprar “un proyecto de compliance” es volver al modelo consultora: alcance inventado, luego cambio de SOW. Saltarse la auditoría y pedir implementación a ciegas es el error contrario: se toca el sistema sin mapa. El orden existe por eso.
Cómo usarlo en un comité (sin teatro)
Entrad los tres: negocio, tecnología y quien lea el marco. Corregid la ficha juntos. Discutid la estimación como hipótesis, no como verdicto. Si la magnitud no justifica un programa, habéis ahorrado un RFP. Si la justifica, el siguiente paso es la conversación de 30 minutos y, si encaja, la auditoría.
Lo que no hagáis: mandar el resultado a una consultora para que “lo convierta en propuesta”. El termómetro no está diseñado para alimentar otro deck. Está diseñado para decidir si Orbit es el vehículo o no.
Señales de que aún no estáis listos
No hay un dueño interno del stack. No podéis compartir accesos de lectura en un ciclo razonable. El objetivo es “un sello para la web”. En esos casos el diagnóstico devolverá números, pero el programa no arrancará bien. Mejor resolver gobierno interno primero.
Si hay dueño, hay producto en producción y hay un marco que ya os está costando sueño, el wizard es el sitio correcto para empezar. Cinco minutos de ficha ahorran cinco semanas de brief mal planteado.